![]() ¿Es un puente? ¿Es una autopista inundada? ¿Es un delirio de Julio verne en copas? ¿Qué es esto, por Dios? Con casi un kilómetro de largo y 32 metros de ancho, el Puente de Magdeburg (en Alemania) es uno de esos lugares que uno tiene que mirar dos veces para convencerse de que existe de verdad. Es un puente de agua que cruza el río Elba y que permite el tráfico de barcos entre dos de los mayores canales del país. Más de 500 millones de euros y seis años de trabajo han permitido esta imagen irreal. O sea: es un puente lleno de agua que cruza por encima de un río y por el que se desplazan barcos. Y además, personas. (Perdón: ¿Es lo qué?) Es decir: es como una calle, pero llena de agua, por la que navegan los barcos que no quieren andar por el río que está debajo, y por el que andan otros barcos que no quieren navegar por la calle de arriba. Estas maravillas de la Ingeniería del Siglo XXI no son más, en definitiva, que el tan mentado Primer Mundo. Ni más ni menos. |
Titanes del Mar |
Maravillas de la ingeniería.
Un mundo de 10